domingo, 23 de diciembre de 2018

¿HABRÁ SERVIDO PARA ALGO?

Hoy es día veintiuno de un diciembre sombrío
y en pocas horas llegará el invierno.
Estos sesenta y tres gélidos años
que cumplo con desgana, están vacíos.
Por tanto, ni me alegro ni me apeno,
porque en ellos no hay nada que sea mío.
Guardo en mi corazón viejo y cansado
todos los parabienes recibidos,
que a falta de ilusiones y esperanzas
bueno es querer y ser agradecido.
Perdón si nunca soy como se espera
que debo ser; si ya me he resignado,
bajo un techo de nubes tormentosas,
a andar de la inacción hacia el olvido.

viernes, 26 de octubre de 2018

LUNA DE INVIERNO

La luna se asoma al patio
y al mirar entre las rejas
descubre a una sombra triste
que contempla su belleza.

Es fría la noche y la luna
con su sonrisa de nácar
ha iluminado la escena.

Envuelta en un chal de nubes
sobre el tejado se aleja
turbada y entristecida
al ver que la sombra tiembla.  


lunes, 8 de octubre de 2018

PENÚLTIMO BALANCE

No tengo posesiones;
Nada es mío; estoy de paso.
Dios, el mundo, la gente,
La luna, el sol, el mar,
El vino, los jazmines,
El agua, el pan, el aíre,
Los libros, el dinero,
Y la tierra que piso,
Los tengo de prestado.
Los disfruto y los pierdo;
Como llegan, se van.
Pienso, sueño, recuerdo,
Y mientras muero, vivo.
Me cansé de echar cuentas
De si doy o recibo:
Entiendo al que agradece
Y al mal agradecido.
Quiero a los que me quieren,
Y amo la soledad.

viernes, 6 de julio de 2018

REHUYENDO LOS ESPEJOS


Ha tiempo que no me miro como antaño en el espejo,
Por no mirarme a los ojos, no para no verme viejo.
Nada me importan las canas, las arrugas y el aspecto
Cansado, triste y sombrío, ni la ausencia de sonrisas
En mis labios ya resecos, ni las huellas del insomnio,
Ni la losa del cansancio que me va encorvando el cuerpo.
Es sólo que sostenerme la mirada me da miedo,
Porque los ojos no mienten, y yo a mí mismo me miento
Cuando me repito a diario, pese a saber que no es cierto:
Parezco muerto por fuera, pero estoy vivo por dentro.  


lunes, 4 de junio de 2018

Hoy mi mano siniestra cobra vida,
sustituye a su diestra y habilidosa hermana.
Ella, la marginada en mi remota infancia,
cuando, a palos, me prohibieron usarla,
vuelve a empuñar la pluma torpemente,
y busca en el teclado las letras,
empeñada en ser útil,
en reaprender aquello que antaño practicaba.

Me pregunto qué siente cuando fluyen por ella
los versos al papel o a la pantalla.
¿Se alegra o se entristece? ¿Siente o no siente nada?
Sólo sé que se esfuerza, humilde y abnegada;
que insegura y nerviosa obedece y se cansa.
Y, pese a todo, atiende solícita a su hermana.  


viernes, 1 de junio de 2018

TORMENTA

La tarde se ha vestido de noche, de repente
por el cristal resbalan lentejuelas de lluvia
y en la estancia hay azules bostezos de tormenta.

Se entretienen los dioses jugando en las alturas,
con sus roncos bramidos ahuyentan mis fantasmas;
voces que me recuerdan los miedos de mi infancia.

Sobre la mesa un libro aguarda a ser leído.
En la penumbra laten con desgana, aburridos,
una máquina vieja y un viejo corazón.

En esta hora se juntan los muertos con los vivos,
lo cierto y lo fingido, la alegría y el dolor.

Acuden los recuerdos como aves a sus nidos,
Y tras tantas montañas, en la mar que imagino,
en un lecho dorado se habrá acostado el sol. 


martes, 29 de mayo de 2018

Llego poco a las cosas
y a las personas menos,
porque cuando las busco
las perdí y ya no están.

Qué voy reprocharles
si peco de lo mismo,
si me muevo incansable
por paisajes y afectos,
como si levitara,
sin dejar huella alguna.

Somos aves de paso,
pero algunos siquiera
logran construirse un nido
donde poder quedarse o regresar a él.

Otros sólo tenemos la esperanza
de conseguir un día
un hueco acogedor entre las ruinas
antes de que el invierno nos sorprenda,
para morirnos solos y a cubierto
de miradas curiosas, compasivas.

Son tan largas las noches
e insufribles los días,
que uno acaba agotado
y con las alas rotas.

Y aún hay optimistas
que a esto lo llaman vida.
Pocos, por no engañarnos,
lo llamamos derrota.