lunes, 4 de junio de 2018

Hoy mi mano siniestra cobra vida,
sustituye a su diestra y habilidosa hermana.
Ella, la marginada en mi remota infancia,
cuando, a palos, me prohibieron usarla,
vuelve a empuñar la pluma torpemente,
y busca en el teclado las letras,
empeñada en ser útil,
en reaprender aquello que antaño practicaba.

Me pregunto qué siente cuando fluyen por ella
los versos al papel o a la pantalla.
¿Se alegra o se entristece? ¿Siente o no siente nada?
Sólo sé que se esfuerza, humilde y abnegada;
que insegura y nerviosa obedece y se cansa.
Y, pese a todo, atiende solícita a su hermana.  


viernes, 1 de junio de 2018

TORMENTA

La tarde se ha vestido de noche, de repente
por el cristal resbalan lentejuelas de lluvia
y en la estancia hay azules bostezos de tormenta.

Se entretienen los dioses jugando en las alturas,
con sus roncos bramidos ahuyentan mis fantasmas;
voces que me recuerdan los miedos de mi infancia.

Sobre la mesa un libro aguarda a ser leído.
En la penumbra laten con desgana, aburridos,
una máquina vieja y un viejo corazón.

En esta hora se juntan los muertos con los vivos,
lo cierto y lo fingido, la alegría y el dolor.

Acuden los recuerdos como aves a sus nidos,
Y tras tantas montañas, en la mar que imagino,
en un lecho dorado se habrá acostado el sol. 


martes, 29 de mayo de 2018

Llego poco a las cosas
y a las personas menos,
porque cuando las busco
las perdí y ya no están.

Qué voy reprocharles
si peco de lo mismo,
si me muevo incansable
por paisajes y afectos,
como si levitara,
sin dejar huella alguna.

Somos aves de paso,
pero algunos siquiera
logran construirse un nido
donde poder quedarse o regresar a él.

Otros sólo tenemos la esperanza
de conseguir un día
un hueco acogedor entre las ruinas
antes de que el invierno nos sorprenda,
para morirnos solos y a cubierto
de miradas curiosas, compasivas.

Son tan largas las noches
e insufribles los días,
que uno acaba agotado
y con las alas rotas.

Y aún hay optimistas
que a esto lo llaman vida.
Pocos, por no engañarnos,
lo llamamos derrota.


sábado, 31 de marzo de 2018

MIS RECUERDOS

No sepulto recuerdos, les doy vida.
A la luz del presente los restauro
Porque son mis raíces,
Y todo lo que soy y lo que tengo
Está basado en ellos:
Me sostienen la pena y la esperanza.
Unos tan dulces, y otros… ¡tan amargos!
Semejantes a pétalos y a espadas.
¡Mis recuerdos soy yo!
Me enterrarán con ellos
Una fría mañana de febrero.
En esta tierra, que el amor hizo mía,
Nos pudriremos juntos.
Y después… no habrá nada. 

SIN LÁGRIMAS

Ya ni siquiera lágrimas
Para licuar las penas,
Para aliviar el alma.
El dolor sin sorpresa,
Se asume, se transforma
En cruz que ya no pesa;
Herida siempre abierta,
Pero que apenas sangra.
Triste que los recuerdos
Acaben siendo escarcha;
Malo cuando el silencio
No es paz sino mordaza.
El olvido no cura,
Y el corazón no quiere
ocultarse en la nada.

jueves, 2 de noviembre de 2017

VUELTA A EMPEZAR

Igual que tras la noche llega el día,
y el sol teje con luces la mañana,
la tristeza es preludio de alegría,
y el desamor, a modo de ventana,
nos muestra el sentimiento que porfía
por germinar en el jardín del alma.
Esto que hoy sueño lo soñaron otros,
Y qué más da si acabaremos todos
Reducidos a polvo y a ceniza.
Ya en la pradera corretean los potros
Que me sustituirán cuando me aparte
De la incierta carrera de la vida.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

VÍSPERA DE PARTIDA

¡Qué triste y solitaria está hoy la playa!
Se despertó la mar de su letargo;
Al saber que me voy se alborotan sus aguas
y su llanto de espuma besa mis pies descalzos.
No soy un caracol, no me es posible
Llevar mi casa como concha a cuestas.
Un centenar de libros, los objetos valiosos
Para mí, se entremezclan en unas cuantas cajas;
El resto irá grabado en mi memoria,
Frágil como el cristal de ese jarrón,
Expositor de lirios y de rosas,
Que me verá partir cuando amanezca.
La luna que me aguarda es otra luna;
Los jazmines son otros y no olerán igual.
El polvo de mis muertos, mis amados fantasmas,
Lo que he sido o no fui, lo dejo atrás.
Eso es todo: Con alegría y tristeza me voy;
Y no me engaño, volver no será nunca regresar.